Antes de nada, perdón por el retraso. Sé que tardé mucho en volver a escribir, pero los ensayos me ocuparon mucho tiempo.
Esa semana y la siguiente fueron dedicadas a los trabajos de la uni. Las clases igual que siempre, Celi y yo nos encontramos atrapadas entre lenguas pidgin y la poesía de Whitman. El tiempo se ralentizaba por momentos, sobre todo en las clases prácticas de Norteamericana. Luego, sin avisar, no sólo retomaba su ritmo normal, sino que provocaba el efecto contrario. Cuantas menos ganas de trabajar, más rápido se pasaba el tiempo. Se me hacía tan difícil abrir los libros y empezar… la pereza podía con mi ánimo y con mi voluntad. Los días fueron pasando y cada vez el final de Octubre se hacía más tangible. Ese miércoles tampoco fuimos a esgrima porque la International Society organizó un Ghost Walk. Nos reunimos Celi, Shayla, Miguel, Rosa, María, Belén, Masun con sus dos amigas que venían de visita y yo para atravesar Seaton Park. Sin luz que nos guiase, era una buena manera de comenzar nuestro paseo fantasmal, algo digno de Halloween. Muertas de miedo o de risa, a las 9 nos reunimos delante de Elphistone Hall, uno de los edificios más antiguos de la universidad, para dar un paseo de una hora por el campus de la mano de los fantasmas de la ciudad. Imposible no pensar que como buena ciudad escocesa, Aberdeen también tiene su pasado turbulento.
Nos llevaron a King’s college, donde una chica empezó a relatar la historia de la universidad y del primer fantasma que, cómo no, murió en el mismo sitio donde nosotras asistimos a las tediosas clases prácticas de Norteamericana. Sería posible que el espíritu le diese un poco de brío a la clase? Lo dudo… El frío hizo presencia, el viento jugueteaba con las bufandas e hizo volar algún sombrero de copa. Ni con magia nos habría salido tan bien la ambientación. La siguiente historia estaba ligada a los ladrones de cuerpos que, una noche, se llevaron un buen susto al descubrir a su víctima todavía viva. Pasamos por un pequeño cementerio y entramos en él. El suelo estaba mojado y olía a tierra. Allí hubo una catedral para estudiantes y, según la leyenda, el último en morir era el custodio del camposanto. Al ser construida la otra catedral, ésa dejó de utilizarse, y el último estudiante que reposó allí se ganó el puesto eternamente, por lo que acecha en las noches para que alguien lo releve. Por último, fuimos guiados hasta la iglesia al lado de Seaton Park, donde uno de los magos más grandes del mundo (después de Merlin), burló a la Muerte por siempre y seguirá vivo hasta que todos los estudiantes de Aberdeen seamos puntuales por la mañana. Regresamos a casa y bajamos al Watering. Algunos marcharon al centro, nosotras nos quedamos.
Jueves pasó igual que los días anteriores, y viernes llegó con alegría. Esa tarde quedamos para ver una peli en Adam Smith, la residencia de María y Belén. Clásico para esa noche: Psicosis. Con palomitas, gominolas y sidra la acción terminó y fuimos a casa para cenar y prepararnos.
Esa noche tocaba fiesta de disfraces! Dos calabazas, un par de brujas, un chico calavera y dos góticas nos encontramos en el centro con Dracula y dos novias (Iván, Itziar y Laura) y nos lo pasamos de mieeedoooo!!
Sábado y domingo en casa a vueltas con los essays. Sólo bajamos al Watering un ratito y nuestra vida social terminó. La semana siguiente era de clases no presenciales, para que tuviésemos más tiempo con los trabajos. Y menos mal… Fue el agobio del siglo, casi que prefiero currar todos los días un poco y no sentirme tan presionada durante una semana. Recluida en mi habitación con la música y las palomitas como únicas compañeras, las horas pasaban y con ellas mi dolor de cabeza aumentaba. Con los ojos rojos, Irvin y Poe iban desfilando a través de los libros. Rodeada de literatura gótica durante días, caía rendida en la cama por las noches, con sueños turbulentos, y despertaba sin haber descansado bien. Lunes, martes, miércoles y jueves, uno tras otro, pasaban a medida que me iba acercando al final de mi trabajo, sólo conectada con la realidad gracias a visitas fugaces al facebook y al tuenti. Ese viernes era la fecha tope. A las 3 de la tarde, entregamos nuestros trabajos, sintiendo un alivio profundo en el pecho.
Esa noche era 5 de Noviembre, la noche de las hogueras: “Remember, remember, the 5th of November”. Era la fiesta nacional de Guy Fawkes y el ayuntamiento de Aberdeen echaba fuegos de colores en la playa. Nos juntamos un grupo y allá fuimos. A las 8, miles de relámpagos de colores estallaban en el cielo oscuro, al ritmo de la banda sonora de Piratas del Caribe, Carmina Burana y un poco de tecno que le quitó magia al momento. Pero una vez acabados los fuegos, pensamos que encenderían hogueras. Pues no, fue una decepción bastante grande. Paramos en The Bobbin, un pub donde encontramos a Jasna y a Carlota, otras filólogas españolas. Volvimos a Hillhead y continuamos la fiesta en mi piso y, cómo no, hicimos una visita obligatoria al Watering. El sábado y el domingo fueron dedicados al siguiente essay: historia de Galicia. Mi mente se tiró de cabeza buscando nuestro origen, nuestra época de esplendor, nuestro dolor como pueblo humillado, nuestro levantamiento, nuestra lucha. Fueron los días más reveladores de todo este tiempo, me di cuenta de muchas cosas. Siempre tuve un especial cariño por mi tierra, pero nunca pensé que fuese tan grande. Yo buscando mi futuro alejándome de ella cada vez más, sin darme cuenta de que mi corazón quedaba atrás. Tuve que parar de hacer el trabajo para dar rienda suelta a tantos sentimientos que se estaban acumulando, y decidí escribir:
“A miña alma revelouse, o corazón comprimiuse e a morriña dominou o meu cerebro completamente. Mirando o ordenador, onde as glorias pasadas do galego e a súa seguinte decadencia estaban escritas, unas bágoas transparentes empezaron a esvarar polas miñas meixelas, ó compás da música de Carlos Núñez. Cómo puiden esquecer tantos sentimentos? Si, cheguei a Escocia buscando algo e agora xa sei qué é: o meu lugar. A ironía continúa, teño que vivir a miles de quilómetros para darme conta de a ónde pertenzo. Agora recoñezo que non importa onde me leven os pés, dalgunha maneira Galicia sempre virá comigo, esperarame pacientemente e me recibirá cos brazos abertos. Ver a ría dende o bus, as torres da catedral de Santiago, cheirar a salitre e a brea no verán, todo iso indícame unha soa cousa … estou na casa.”
Estoy perdida, no sé qué será de mi vida una vez termine la carrera. Hay tantas opciones y en direcciones opuestas que mi futuro no puede ser más incierto. Pero no voy a ponerme a calibrar eso ahora. Haciendo caso del Mr Hyde que llevo dentro, continuaré con lo que vine a hacer aquí. Gracias a Cris y a Chave, por hacerme ver tantas cosas sin saberlo vosotras. Puede que me esté encontrando a mi misma también…
No hay comentarios:
Publicar un comentario