La universidad subvenciona ciertos espectáculos para los estudiantes y acabé llevando a toda la tropa de españoles a la ópera. Las chicas y yo, aprovechando la ocasión, fuimos de compras. Mi vestido verde surgió entre las estanterías, pidiéndome a gritos que lo comprara. Fuimos a ver Las Bodas de Fígaro y para mí, como para la mayoría, era la primera vez que iba. No sabía que era tan larga (tres horas y algo), pero me gustó. No es algo a lo que iría todos los meses, pero fue bonita y revivió mi gusto por el italiano. Hicimos varias fiestas esas semanas y una fue por Thanksgiving Day. No había pavo, pero usamos pollo. Vincent era el chef y yo la pinche nº 1, seguida de Shay, Masun y Celi. Después de cenar y reír fuimos a jugar al patio. La guerra de bolas de nieve fue épica!!
A finales de mes la International Society nos llevó a Glasgow. Mucho trayecto de viaje y poco tiempo para recorrer, pero lo suficiente como para querer volver un finde entero por nuestra cuenta. Nos llevaron a un museo que me recordaba muchísimo al de Cardiff, incluso encontré un Turner! Después tocó la maravillosa catedral y, cómo no, una boda. Esto se está convirtiendo en una costumbre…
El cementerio que hay al lado es increíble: se eleva sobre la ciudad, va ascendiendo como si fuese el camino entre los distintos mundos de Dante, hasta el Paraíso. La tumbas y los mausoleos, cubiertos de hiedra y nieve, iban rodeándonos y al llegar a la cima, la cuidad centelleante captaba nuestra atención. Es un sitio original, sabe combinar lo moderno con lo tradicional. Los edificios antiguos dan paso a nuevas geometrías, al cristal y a los adornos de Navidad. Hacía un frío de mil demonios... Si ya me había acostumbrado a los verdes prados y a las extensiones de hierba y tierra tan grandes que se mezclaban con el horizonte, esta vez todo el paisaje estaba teñido de blanco. No sólo las cumbres de las montañas lejanas, sino también las colinas que la ventanilla del bus iba dejando atrás.
Igual que el paisaje, los días pasaron y apareció Diciembre con más sorpresas. El día 3, cumpleaños de mi padre, fui al concierto de 30 Seconds to Mars. Esa tarde algo en mí cambió y todo gracias a la increíble voz de Jared Leto…. Llegué a estar a unos metros del escenario, pero me rezagué por temor. En serio, ahora entiendo el significado de la palabra hooligan fuera del ámbito del fútbol. Después de dos grupos teloneros, salieron ellos y todo a mi alrededor se esfumó. Cantaron mis canciones favoritas y en todo momento tuve presente a Analía, Vane, Iris y Cris, sé que les habría gustado estar a mi lado. Sentí que tenía que hacer algo y llamé a una persona con la que estaba enfadada cuando tocaron This is War, supongo que era mi forma de decirle “sigo aquí si algún día quieres hablar”. Grité, chillé, salté, canté, disfruté… son demasiados verbos para condensarlos en dos horas. Y finalmente… Kings and Queens arrancó un torrente y sacó mi sensibilidad a la luz. Ahora entiendo cuando Analía hablaba de sentir la música… salí con una carga de energía como si pudiese comerme el mundo!
Supuestamente al día siguiente nos íbamos de finde a Edinburgo, donde nos esperaban Jasna, Carlota y Masun, pero por culpa del hielo y de la porquería de empresas de transporte nos quedamos en tierra. Me dolió en el alma y Vincent estaba que echaba chispas. Elena tuvo que ir, pagando una millonada, porque ella volvía ya para España desde allí. La semana siguiente tocó curro: teníamos 2 presentaciones para clase. La de lingüística fue un show, el profesor no dejó terminar a ninguno de los 3 grupos. Mejor imposible vamos. En la de Norteamericana Lee no apareció ni en pintura, aunque luego hizo su parte él solo, igual que Kathleen. Robin, Masun, Celi y yo fuimos haciéndolo en común y no quedó nada
mal. Con eso, terminábamos las clases del 1º semestre.

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