lunes, 25 de octubre de 2010

Capture the Flag, partido y Stonehaven

Aquel lunes no sé cómo conseguí levantarme de la cama, las sábanas se me pegaban. Era la consecuencia directa de dormir bien poco después de la cena española de la noche anterior. En la clase de Norteamericana me llevé una sorpresa: la mujer bajita y de voz aguda que nos daba clase había desaparecido. En su lugar estaba un hombre calvo, de unos treinta y largos, bastante simpático. A día de hoy ella me sigue gustando más. Esa tarde Charlie y Mark, dos de los chicos de la pandilla, habían organizado un juego en Seaton Park llamado capture the flag Nos reunimos en su piso para pintarnos las caras de azul o rojo y después de formar un ejército de orcos y wargos, nos dirigimos al parque. Habían estado cosiendo y dibujando dos banderas, una para cada equipo. El juego consiste en proteger tu bandera e ir a por la enemiga y traerla a tu campo. Además, el placaje está a la orden del día (vamos, que todos podíamos tirar al suelo a todos). El sol se ocultó entre las altas torres de la iglesia cercana y después de una hora corriendo por el parque a oscuras y con un frío mortal, el juego se terminó. Ganamos por goleada! Al llegar al piso de Charlie, unas filloas nos estaban esperando de cena.

Martes día tranquilo, pachanguero. Esa tarde-noche se jugaba el partido Escocia-España, así que imaginaros el revuelo que se armó en el Watering Hole. Los camareros por cada gol que metiese Escocia daban una pinta gratis, pero los españoles nos quedamos sin ellas. Primero tomamos un donuts con café, nos unimos al grupo de los españoles de chachareo y llegamos para ver el final del partido. La que tenían allí montada…y luego dicen q no son Hooligans! Pues aunque no éramos tantos, nuestros gritos se elevaron por encima de su barullo, celebrando cada intento de gol. Estuvo reñido hasta el final, pero España marcó el último tanto y el jaleo se multiplicó. Encontramos a las chicas del piso y a los chicos y se unieron a la fiesta hasta que cerró (a la una, vamos). Celi y las chicas marcharon al centro de fiesta y yo me quedé con los españoles por las residencias. Fue una noche interesante, acabé en el edificio de enfrente tomándome un capuccino en una taza de guinness a las tres de la mañana con un eslovaco y uno de los españoles, hablando de cómo nos iba con el inglés.

Al día siguiente teníamos una nueva cita con la esgrima. Además, esa noche sí salimos por el centro. Fue mucho más duro de lo que imaginaba y me decepcionó un tanto. Nos lo habían vendido como “curso para principiantes”, para gente que no había tocado una espada en su vida, y nos encontramos rodeadas de gente que ya llevaba varios años con ese deporte, incluso algunos del nivel avanzado. Fue una locura!! Nos pusieron por parejas y.. En garde! Hasta el entrenador se unió y nos dio un palizón digno de recordar. Pregunté varias veces, estaba completamente perdida y no me hicieron mucho caso. Después de la clase, quedamos de vernos con ellos en un local llamado Revolution, pero Celi y yo estábamos esfameadas, así que hicimos una parada obligatoria en el MacDonals. Una vez en el pub, con música electrónica esta vez, compartieron unos cócteles con nosotras y a las 12 el local nos dio las buenas noches. Continuamos la fiesta en una de las discotecas más famosas de Aberdeen, Liquid. Impresionante, se parece a Oceanna en Cardiff y me trajo muy buenos recuerdos de aquellos veranos con mis chavales. Tiene 2 plantas, una dedicada a la música tecno (Aberdeen es una de las ciudades escocesas más punteras en este tipo de música) y otra dedicada a los `80s. Esa última era mucho mejor y lo pase como una enana. Volvimos a casa en taxi, la cama nos estaba esperando y caí en un sueño profundo. Desde que estoy aquí recuerdo mucho más lo que sueño que en casa, no sé por qué. La otra noche me desperté llorando, aunque no era exactamente una pesadilla. No recuerdo cuándo fue la última vez que algo así me pasó, creo que desde pequeña. Al día siguiente las clases prácticas de literatura fueron una tortura, sigue sin gustarme nada ese hombre, pero qué se le va a hacer. Menos mal que ya acabamos con Moby Dick, creo que no soportaría otra clase más de simbolismo y alegorías con él. Esa noche fuimos hasta el Watering Hole, los españoles siempre andan por allí y quedamos con ellos un rato.

Viernes Celi y yo pateamos toda la ciudad hasta Union Square, un gran centro comercial al lado de la estación de bus y tren. Cogimos un bocata para llevar y a las 2 nos subimos al tren que nos llevaría a Stonehaven, un pueblo costero a unos 20 minutos al sur de Aberdeen. Por la ventanilla se veían acantilados hermosos, prados verdes, pequeñas granjas con sus ovejas y vacas y el ancho mar. Era la primera vez que veía el mar desde que llegué a esta ciudad y lo echaba terriblemente de menos. Estábamos en el tren que iba para Londres y cuando llegamos a la estación, pensé que nos quedaríamos en él… pedazo sistema de apertura de puertas tan chungo y complicado, menos mal que esperaron a que nos bajásemos que si no… Una vez fuera no sabíamos bien a dónde ir, estábamos allí por una recomendación. Nos hicimos con un mapa y echamos a andar, encontramos un bosque y comimos moras ácidas de las silvas. El parque terminaba en un puente, donde un río desembocaba en el mar. El paseo a ras de playa era bonito, había unos chicos jugando en unas pistas de tenis, un par de bares y unas vistas magníficas. La playa era una bahía y a sus pies se elevaban unos acantilados imponentes. Seguimos a orillamar hasta el puerto y me sentí completamente transportada a Meira. El mismo olor, el mismo panorama, los mismos barcos faenando, las nasas… la morriña entró de nuevo en escena, pero la hice a un lado. No era el momento de ponerse triste, sino de valorar lo que tenía ante mí. En lo alto de un acantilado se vislumbraba un monumento, pero cuando nos dirigíamos a él empezó a llover. Corriendo por el puerto, entramos en una taberna marinera. Era un pub típico, con madera y el suelo enmoquetado con el dibujo de un tartán escocés. Pedí una pinta, por fin probé una cerveza escocesa! Era tostada, no estaba mal, aunque a Celi no le gustó. Pasamos tiempo hablando y planeando mientras la lluvia se escurría al otro lado del cristal por el que se veía el puerto. Cuando escampó estaba empezando a anochecer y decidimos ir a ver el centro del pueblo. Después tiramos para la estación de tren y regresamos a Aberdeen. En Stonehaven hay dos castillos que nos quedaron sin ver y volveré sólo por ellos. Iré esta semana con las chicas españolas de clase: Shayla, Masun y Belén. Así que la historia continuará…Al llegar decidimos ir al cine, tenía mono de peli en pantalla grande y en inglés. Vampire suck, solo sirve de coñas, pero lo pasé bien.

Sábado sin novedades y domingo en casa. Como el juego de las banderas fue todo un éxito, decidimos jugar todos los domingos por la tarde. Esta vez se nos unieron otras personas y ganó el equipo rojo. Quedamos más temprano, pero el frío calaba igual. Como siempre, nos lo pasamos como críos!

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