domingo, 8 de mayo de 2011

Febrero

Después de uno de los mejores viajes de este año, volvimos a Aberdeen sin Shayla y allí conocimos a otra española que acababa de llegar, Selene, y se unió a nuestro grupo. El domingo 6 decidimos dar un paseo por la playa, para explorar el siguiente trozo de costa. Fue un paseo largo y tranquilo en el que vimos un mini aquapark cubierto como el de Cardiff, un parque de atracciones cerrado y niños jugando por la zona. Los barcos faenaban delante de la playa y se respiraba calma. Dejamos atrás un par de restaurantes y llegamos al final del paseo. Estábamos en el barrio marinero, donde las pequeñas y pintorescas casas de los pescadores nos saludaban, con sus enanitos de jardín, sus banderas y timones y sus fachadas pintadas de forma extravagante. Belén, Masun, Selene y yo decidimos continuar un poco más, el barrio acababa en el puerto, al lado de un pequeño faro. La desembocadura del río Dee era lo suficientemente grande como paraqué los barcos grandes navegaran por ella. Pasamos por la zona industrial, hicimos una visita obligatoria a un cementerio y llegamos al centro. Fue un buen día, la verdad, incluso nos quedaba el otro lado del río para pasear, pero eso lo haríamos en otro momento.

Mi cumple se acercaba peligrosamente y ya que no estaba en casa para celebrarlo con los míos, decidí disfrutarlo de otra manera. El 12 era sábado y a lo largo de toda la semana fui festejando mis últimos días de 21. Lo más destacable de esa semana fue el pub crawl del martes con la European society. Es un tour de pubs por todo Aberdeen en equipos, como un juego. ¡Fue bestial! El viernes 11 las chicas del piso me hicieron una fiesta, cocinaron 22 madalenas y me regalaron bombones. Después de montarla en el piso, marchamos al centro de fiesta. El sábado hicimos cena para celebrar no sólo mi cumple, sino también el de Jasna que no se pudo hacer antes. Espaguetis a la boloñesa y tarta de postre. Sesión de singstar hasta las tantas y me llevé a Paramore y a 30 Seconds to Mars más un pack de pelis debajo del brazo. En la semana siguiente se estrenaba un espectáculo de baile irlandés, Spirit of dance, y Celi y yo no nos lo perdimos. Nos sorprendió gratamente porque mezclaron distintos ritmos, ¡hasta de atrevieron con una samba y un pasodoble!

La última semana de mes la pasé en casa porque el 25 teníamos que entregar el primero de los 4 essays de este semestre. ¡Uff, qué tortura! Era para literatura Escocesa y elegimos un capítulo de Annals of the Parish. Me bimbé un paquete entero de gominolas de manzana y empecé a darle la vara a Chave. Qué paciencia tiene que tener para aguantarme… Lo único bueno fue un musical de la Scottish Opera Company: representaron una versión del Fantasma de la Ópera, The Phantom. No estuvo mal, pero después de haber visto la de Andrew Lloy Webber en Londres, nada es tan bueno.

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